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“Con ‘La leyenda del tiempo’ no pretendía producir un disco flamenco”

11 / 07 / 2017

Ricardo Pachón (Sevilla, 1937) es uno de los productores musicales más importantes e influyentes de España, y fue uno de los principales artífices de la renovación del flamenco y de su fusión con otros géneros. Cuando se cumplen 25 años de la muerte de Camarón, visitamos en su casa-estudio sevillana a quien fue el productor de algunos de los mejores discos del inolvidable cantaor y, concretamente, de su álbum más revolucionario y decisivo: ‘La leyenda del tiempo’. Durante muchos años, Pachón se contó entre los más estrechos colaboradores del genial artista, fue su productor y confidente y, probablemente, una de las personas que mejor le conoció.

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Sevilla, 2017

.-Ya casi estamos terminando este año en el que se conmemora el 25 aniversario de la muerte de Camarón. ¿Cree que los homenajes que se le están haciendo están altura del legado que él dejó?
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-Pienso que a nivel popular, que es como están funcionando estos homenajes, sí que lo están, ya que Camarón era un artista eminentemente popular. Sin embargo, su obra ha estado y sigue estando muy mal difundida por su discográfica, que no se ha preocupado nunca de que Camarón sea un artista universal, pudiendo haberlo sido, ya que hasta el productor de Michael Jackson, Quincy Jones, vino a España a interesarse por él. Pero bueno, desde la discográfica dicen que ‘el año Camarón’ va desde el 2 de julio de 2017 al 2 de julio de 2018, así que esperemos que, como aún queda tiempo, se les ocurra algo importante a nivel de una edición discográfica especial. Pienso que es cuestión de esperar; el tiempo irá poniendo la obra de Camarón cada vez más en su sitio.

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-En el documental que dirigió en 2013, ‘Triana pura y pura’, narra la expulsión del pueblo gitano de Triana a finales de los años 50 del siglo pasado, y lo que ello supuso para la desaparición de la esencia del flamenco. ¿Qué es para usted esta esencia?
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-En esto alguien me dirá seguramente que soy un poquito talibán, pero, en primer lugar, el flamenco tiene un territorio de origen, lo mismo que el jerez, el champán o la manzanilla tienen su dominio particular, y cuando te sales de ese marco ya no es lo mismo. Este territorio se sitúa entre Sevilla y Cádiz, con el límite a la derecha del río Guadalquivir y a la izquierda lo que era la frontera del reino nazarí de Granada. Y en segundo lugar, el flamenco es un arte creado por una raza, que es la raza gitana. En torno a esas fronteras se produjo y se sigue produciendo una constante simbiosis que nos lleva a llamar flamenco a ritmos que lo que son es folclore. Ya Machado Álvarez, el padre de los Machado, dijo que «el flamenco acabaría por agachonarse», de la palabra gachó, que es la correcta en lugar de payo. Y efectivamente, en eso estamos, y hay una discusión tremenda sobre lo que es flamenco o no lo es… con esto se divierte mucho la gente. Pero por mi avanzada edad y por la documentación que he reunido a lo largo de todos estos años, yo no tengo ningún inconveniente en decir que el flamenco original es gitano y creado en ese territorio concreto. Lo que ocurre es que el flamenco tiene tanta fuerza expresiva y musical que a la gente le es muy cómodo decir: «Yo hago flamenco, o flamenquito». Pero no. Yo he tenido la suerte de vivir el flamenco desde dentro, en su territorio original, en pequeños espacios, en casas, en ventas, con la gente gitana de Triana y para mí es ahí donde está la esencia del flamenco.

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-Es curioso escuchar hablar así a la que probablemente ha sido la persona más transgresora en el flamenco en España, la que combinó por primera vez en nuestro país el flamenco con el rock al producir al grupo Smash, en 1970.
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-Es que yo del flamenco soy un investigador, pero lo que de verdad he sido toda mi vida ha sido un rockero. Nunca se dijo que Smash fuera flamenco, ni Lole y Manuel, ni el disco de Veneno, ni por supuesto Pata Negra. Incluso con ‘La leyenda del tiempo’, de Camarón, no pretendía producir un disco flamenco. Lo que yo hice fue una fusión condicionada por unas determinadas características geográficas e históricas. Aquí cayeron tres bases americanas, Rota, Morón y San Pablo, y nosotros aquí -en el Triángulo de las Bermudas, como decíamos- disponíamos en los años 50 y principios de los 60 de todos los discos que salían en Estados Unidos a la semana y que después tardaban 6 años en llegar a Madrid y a la radio española. Y al mismo tiempo que llegaban esos discos, la revolución californiana, que era la que mandaba entonces culturalmente, nos regaló el LSD. Todo ello unido propició que se creara aquí, en Sevilla, una colonia de hippies que no existía en toda España y el caldo de cultivo propicio para que se produjera esta fusión musical.

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-Y después del disco de Smash, vinieron los de Lole y Manuel, y Veneno hasta que un día le llama Camarón para anunciarle que quiere cambiar de casa discográfica, de productor y de estilo. En 1979 se rodean de músicos influidos por el jazz, el blues y el rock, y publican ‘La leyenda del tiempo’, la historia de un fracaso absoluto que hoy está considerado como uno de los mejores discos españoles de todos los tiempos. ¿Con qué mensaje se queda de aquel trabajo?
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-El mensaje es que no pretendíamos nada. Yo pienso que la música tiene que ser un divertimento para el espíritu, una alegría. Si compones como se hace habitualmente ahora, pensando en los derechos de autor, en cómo trinco por aquí y por allí… no haces nada. La preproducción del disco se hizo en mi casa de Umbrete, donde tenía un estudio no profesional, en un ambiente desenfadado, de comunidad, trabajábamos mucho las canciones con los músicos, les dábamos vueltas una y otra vez, sin prisas, y así fue que cuando llegamos a Madrid para grabarlo salió todo del tirón. ‘La leyenda del tiempo’ fue el no pretender nada, dejar que la música fluyera si tenía que fluir. Miras las fotos de aquella grabación y se nota que estamos felices, ¿no? Se ve a Camarón relajado y riéndose como nunca. Eso ha sido lo que a mí me ha guiado siempre en la música.

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Con el tiempo, Camarón se convirtió en un experto en perderse. Huía de la presión a la que le sometía el mundo gitano y de la presión familiar.

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-Es cierto que pocas veces se le ha visto a Camarón tan sonriente como en las imágenes que se conservan de esa grabación, quizás también por lo tímido que era.
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-Sí, Camarón era muy tímido y no le gustaba la soledad, entonces el hecho de estar todo el tiempo rodeado de músicos de estilos tan diferentes y de gente que entraba y salía, tanto en la preproducción en Umbrete como en la grabación en Madrid en los estudios Universal, le daba energía, le hacía feliz.

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-Comentó usted en una ocasión que, con el tiempo, Camarón se había convertido en un «experto en perderse». ¿De qué se evadía? ¿De qué huía?
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-Se escapaba de la presión enorme a la que le sometía el mundo gitano, que le consideraba como una especie de dios y le veneraba. Y huía, podemos decirlo también, de la presión familiar. El vivía en la Línea de la Concepción y de vez en cuando cogía el coche y le decían: “¿Adónde vas, José?”. Y contestaba: “A un mandaíto”. Siempre decía lo mismo y podía pasarse siete días fuera de casa. Tenía una ruta por la costa, con algunas ventas que él conocía, con gente amiga que le quería, y allí se metía en un cuarto con sus distracciones, sus cassettes y sus cosas, y así se podía pasar varios días. Otras veces se iba a los montes de Málaga con los músicos del grupo Tabletom -el mejor grupo que ha dado el rock español, si no lo conoces te lo recomiendo encarecidamente, sobre todo el disco ‘La Parte Chunga’-, que tenían allí una casita y allí se pasaba los días que durara el mandaíto (risas). Debe de ser algo muy flamenco porque después de oírselo a Camarón se lo escuché decir a otra gente del mundilllo.

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-¿Cree que Camarón llegó a intuir en algún momento que ‘La leyenda del tiempo’ sería un día un disco clave en la historia del flamenco y de la música española en general?
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-Yo creo que sí, que él sabía lo que tenía entre las manos y era consciente del paso tan importante que estaba dando. Lo que pasa es que cuando salió el disco tuvo mucha presión mala de otros compañeros gitanos como Pansequito, como Rancapino… los de su zona. Y entonces un día llegó a preocuparse y me dijo: “Mira, Ricardo, el próximo disco de guitarrita y palmas, ¿eh?” Pero lo cierto es que tras ‘La leyenda del tiempo’ Camarón ya no volvió a grabar un disco de guitarrita y palmas en su vida.

-¿Sigue manteniendo que él era mejor persona que cantaor?
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-Sí. La frase yo sé que es un poco dura para la gente, pero es mi forma de explicar lo buena persona que era. Es que yo he vivido con él, he viajado, he compartido hoteles, me he reído… y lo he visto siempre como un caballero, de una línea recta, generoso, nunca le he oído hablar mal de nadie, jamás. Era lo que se dice una buena persona y eso hay que recalcarlo. Cuando en alguna entrevista le preguntaban su opinión sobre, no sé, el peor cantaor que hubiera en aquel momento, él siempre contestaba: “Tiene sus cositas”. Jamás decía nada negativo de nadie. Era muy listo. Te voy a decir una cosa que casi nadie sabe: dentro de la sociedad gitana los herreros son la aristocracia de su pueblo. Cuando llegaron los gitanos a España aquí no se conocía la técnica de la herrería, del temple del hierro, y estos gitanos herreros trabajaban para el ejercito haciendo ruedas, herraduras, balas para cañones… Eran los más cultivados y los más respetados. Pues bien, Camarón pertenecía a una familia de gitanos herreros -su padre tenía una fragua en su San Fernando natal- y todos los que estuvimos cerca de él pudimos admirar en su comportamiento ese poso de sabiduría y de honradez.

-El sello Flamenco Vivo Records, que usted dirige, lleva medio siglo dedicado a la producción fonográfica y audiovisual del flamenco y en las estanterías de su estudio se encuentra un archivo personal importantísimo de la historia del flamenco. ¿Ha pensado en darle visibilidad?
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-Sí. Puesto que nadie a nivel institucional se ha interesado en todos estos años, acabo de sacar mi propia página web que se llama también Flamenco Vivo, para que toda persona interesada pueda tener acceso a mis grabaciones y pueda tener la sensación de estar presente en aquellas fiestas privadas con los protagonistas de la raíz del flamenco, como Antonio Mairena, Diego del Gastor o la Niña de los Peines. Además de publicar los archivos audiovisuales y sonoros, alimentaremos un blog con textos, videos inéditos, noticias, eventos y entrevistas. España con su desinterés me ha demostrado que es un país culturalmente tercermundista y no permitiré que un trabajo documental de tantos años me lo tiren por la borda. Así que lo voy a compartir con la gente.

 

Fotos: Claudio de Casas &
Archivo Flamenco Vivo Records. Ricardo Pachón tocando la guitarra de Federico García Lorca
www.flamencovivo.es 

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